TELEMEDICINA COVID Y LA NECESIDAD DE LA INTEROPERABILIDAD

 

La pandemia  de COVID  y la alta tasa de contagio reactivó la necesidad de atender pacientes a distancia y reafirmó la importancia de la interoperabilidad en salud. Dentro 
de este panorama trágico, en el cual estamos inmersos, algunas tecnologías se desarrollaron rápidamente y permitieron que la atención llegará a más personas, una de esas tecnologías es la telemedicina. La evolución de la telemedicina abarca mucho más que una simple comunicación entre el paciente y el médico, también requiere interoperar con distintos sistemas para poder acceder y compartir información que le permite al profesional actuante hacer más eficiente su tarea. Hoy en día existen un montón de aplicaciones y aparatos que permiten obtener datos de pacientes, el objetivo es capturar la información en tiempo real de cada sistema de medición, registro, historias clínicas, toma de señales e imágenes que requieren interoperar con una plataforma de telemedicina. La telemedicina de hoy requiere una integración de la consulta médica con distintos sistemas de registro de Historias Clínicas electrónicas, sistemas de imágenes y dispositivos de medición, entre otros, que le permitan al médico integrar su trabajo en forma eficiente con la consulta a distancia. Para eso debe contar con una aplicación integrada que le ofrezca un flujo de trabajo eficiente con información que llegue al lugar correcto, en el momento correcto y garantice que la historia completa del paciente permanezca sincronizada con la teleconferencia. Si bien la integración es necesaria para brindar todo el potencial de la telemedicina, el camino hacia la integración no siempre está pavimentado. Para ayudarnos, contamos con HL7, servicios web y ahora FHIR. No es de extrañar que los desarrolladores estén luchando por comprender cómo desarrollar mejor sus productos para servir a sus usuarios e integrarlos a la perfección.
Las contingencias suelen ser un impulsor de las tecnologías médicas, no solo de la informática, históricamente ha sido así. Sin embargo, el gran avance con esta pandemia ha sido precisamente lo ligado a las tecnologías de la información y su flujo, ya que es lo que permite tomar decisiones adecuadas y reaccionar a tiempo. 
Si bien el mundo está cambiando, se observan necesidades similares en términos de salud y en este sentido, la telemedicina permite la continuidad de la atención sin requerir la presencia física para determinados cuidados.
Pero para que esto sea efectivo se requiere interoperabilidad, ya que no se puede entender aisladamente de la telemedicina. Además, la finalidad de esta se ve limitada por la falta de interoperabilidad, ya que no permite fluidez en los tiempos de respuesta, como entre la realización de un examen y sus resultados, por ejemplo, o el seguimiento adecuado de los pacientes, especialmente clave en una pandemia.
Sin duda, el acceso a la telemedicina se vuelve más difícil en lugares donde no se implementa una plataforma tecnológica que permita la emisión de un registro electrónico, o contar con portales adecuados para la interacción con los pacientes y el acceso a historias clínicas en línea, por nombrar algunos. .
Pero en cualquier caso, es necesario trabajar en la maduración de la tecnología, para que no se lleve a cabo por plataformas que no sean las más adecuadas para ello. Las interacciones deben tener lugar a través de un médico que ingresa a un portal y el paciente accede a su información de salud a través de esa misma plataforma.
Conocemos la utilidad de la telemedicina desde hace mucho tiempo, pero la crisis la hizo más evidente, ya que vino a solucionar el contacto entre clínico y paciente apoyado en una plataforma tecnológica. Lo que tenemos que hacer ahora es brindar la posibilidad de que la telemedicina persista y sea una alternativa más consolidada para avanzar en esta transformación, porque la tecnología ha estado disponible para hacerlo.

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